Construcciones históricas en Mar del Plata



Más allá de los alfajores, churros, paisajes y las playas, Mar del Plata es una ciudad en crecimiento cuyos pilares fundamentales son el turismo, la gastronomía y la pesca. Para ello, cuenta con construcciones que buscan cumplir con las principales fuentes económicas de la ciudad. Sin embargo, éstas se encuentran bajo un proceso de transición, que busca dejar atrás lo antiguo para insertarse en lo moderno.  

Patricio Peralta Ramos fundó esta localidad hace más de 144 años. A partir de allí comenzó con la construcción de edificaciones que, hasta el día de hoy, perduran con el tiempo. La primera de ellas fue la Capilla Santa Cecilia, ubicada en el barrio La Perla, que fue construida como un homenaje de Peralta Ramos hacia su mujer. Ésta es una de las más legendarias de la ciudad y además de ser uno de los recuerdos más emblemáticos del fundador, forma parte de la materia prima del Colegio católico que lleva el mismo nombre. Este edificio dedicado a la religión fue el puntapié inicial que dio comienzo al núcleo urbano marplatense.  



El estilo arquitectónico que desarrolló como propio la vuelve una localidad interesante a nivel turístico. La construcción de casas de veraneo, chalets y edificaciones utilizadas generaron que la ciudad tenga un repertorio en sus construcciones que genera una amplia gama de atractivos turísticos. Sin embargo, al ser una ciudad joven, Mar del Plata busca constantemente la idea de modernizarse. Por lo tanto, algunas de las construcciones que al momento de su creación fueron importantes, hoy quedan casi en el olvido. Muchas de ellas, forman parte de la base que constituye a nuestra ciudad, y tienen una gran significancia para los habitantes y turistas de la “ciudad feliz”. A pesar de que en algunos casos la tendencia es mantener la arquitectura y utilizarla con fines sociales y culturales, en otros casos éstas son derribadas para reemplazarlas por otras más nuevas, por ello, es interesante evaluar el impacto que esto tenga a nivel político y social. 

Santiago Bonifattiactual miembro del consejo deliberante y presidente del partido “Sumar Mar del Plata” opinó sobre la temática: “Hay que detener esta destrucción donde tiene sentido, donde no tiene sentido hay que adaptarlo, hacer algo moderno, mucho más interesante”.  

“Cuando Mar del Plata se abre al turismo social y gremial cambia para siempre. Es un turismo más amplio, lo que provocó las construcciones en la calle Colón y en la calle Luro. Este cambio paulatino llevó a entender que el progreso era tirar chalets y construir edificios”, aseguró el concejal. Sobre este cambió sentenció: “es una concepción que ya nadie tiene. Nadie dice en aras del progreso ‘voy a tirar una casa histórica’. Se creía que se hacía algo bueno”.  





María Celeste Cabotti, historiadora y guía de Villa Victoria Ocampo manifestó la importancia de las construcciones históricas para como Mar del Plata: “es la base de la historia de una ciudad. Sobre todo, para Mar del Plata, que décadas pasadas era conocida como ‘La Perla del Atlántico’. Si no se habla de los inicios, no hay ninguna base para seguir con el sustento de la ciudad”. La mujer que hoy está a cargo del Centro Cultural, contó por qué muchas edificaciones antiguas hoy ya no están: “los herederos de estas casas no podían mantenerlas. Estamos hablando de mansiones fabricadas de ladrillo”. Cabotti, se encuentra “en contra de tirar la historia de las ciudades”, y atribuye esta demolición al “progreso de las socieades”.

Pablo García, estudiante de Turismo y habitante nativo de Mar del Plata indicó que “el mismo marplatense no les da tanta importancia a las construcciones. Sería importante que nosotros, desde nuestro lugar, deberíamos apoyar y mostrar que es importante para la ciudad como un atractivo turístico más”. 

Conocer nuestra es entender la actualidad, quienes somos y de dónde venimos. Las edificaciones históricas cuentan parte de lo que fuimos, lo que somos, y lo que queremos ser. Derrumbarlas sería tirar por la borda nuestra cultura, lo que forjamos en más de 144 años de vida. Mar del Plata es única, como sus construcciones.

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